|
EL CAMINO DE SANTIAGO EN ÁVILA |
|
| TERCERA ETAPA:
(OPCIÓN B) .- SAN BARTOLOMÉ DE
PINARES – ÁVILA
Iglesia de Santiago en Ávila
Ávila de los Caballeros. Es
la capital de provincia situada a mayor altitud (1131 m.). Fue declarada por la
UNESCO en 1985 patrimonio cultural de la humanidad. Es definida por un viejo tópico
"tierra de cantos y de santos". De su patrimonio histórico-artístico
(que seria imposible describir en su totalidad) cabe destacar el recinto
amurallado que se empezó a construir en el s. XI, utilizándose sillares
romanos y restos de fortificaciones anteriores tiene un recorrido de 2560 m. La
Catedral de San Salvador, una de las primeras de estilo gótico de la península,
se comenzó a construir hacia el año 1091 y la obra se dio por terminada
durante el obispado de Sancho Dávila (1312-1353). La iglesia de San Vicente
comenzó a construirse a comienzos del siglo XI, extramuros de la ciudad, sobre
el solar donde sufrieron martirio los hermanos Vicente, Sabina y Cristeta en el
307 cuyo sepulcro se encuentra en el interior, Este sepulcro esta calificado
como "la más magnífica de las tumbas románicas de España", son
numerosas las leyendas de este templo entre ellas citaremos; la que se cuenta de
un judío que contemplaba, gozoso, los restos descuartizados de los cadáveres
de los santos, fue atrapado por un monstruoso reptil, del que sólo pudo
escapar, prometiendo edificar en honor de los mártires una capilla, hoy todavía
se señala esta guarida. La iglesia de San Andrés la más antigua de la ciudad,
de estilo románico. La de San Segundo del Río o de Adaja conserva restos románicos
en sus ábsides y en la portada del s. XII. Su interior, reformado en 1519,
alberga la estatua orante del titular, tallada en alabastro por Juan de Juni
hacia 1572. San Segundo según la tradición fue uno de los Siete Varones Apostólicos,
a quienes Santiago les encomendó la fundación de las primeras diócesis de
España, correspondiéndole a San Segundo la de "Abla" De los monumentos civiles
destacar la casa de los duques de Valencia, la casa de los Bracamontes, el
palacio del marqueses de Velada, la casa de Blasco Nuñez Vela, virrey del Perú,
convertida en Palacio de la Audiencia, y un largo etc. Destacar por ultimo la
iglesia de Santiago, de la que cuentan algunas crónicas, que en ella es donde
el conde D. Ramón armó caballero al famoso Nalvillos llamado también "el
Cid de Ávila", y que también fue aquí donde se reunieron las
primeras hermandades, que posteriormente se integraron a la Orden de Santiago.
Es de origen románico, fue reconstruida en estilo gótico en el s. XVI, en su
muro meridional se conserva un balcón que dicen pertenecer a una cárcel de
privilegio, desde donde oían misa los caballeros de la Orden de Santiago que se
hallasen en prisión. La torre del s. XVI se desplomó en 1803 siendo
reconstruida pocos años después. El retablo mayor renacentista, conque fue
sustituido uno gótico del que se conserva una tabla, es de cuadros y tallas, la
central del Santo a caballo, en su sacristía hay un cuadro con la Virgen del
Pilar y Santiago con sus discípulos en torno suyo. En el año 1558 aparece una
cofradía, fundada por Doña Urraca Briceño, que reunía bajo el patronazgo del
Apóstol 68 caballeros. AVILA Catedral.
El crucero, iluminado por rosetones y vidrieras de los siglos XV y XVI,
acoge el coro atribuido al maestro Cornelius, que plasmó su arte sobre madera
de nogal.
El altar mayor presenta un magnífico retablo del siglo XVI realizado por
Pedro Berruguete, Juan de Borgoña y Sta.Cruz. El sagrario de alabastro, con
escenas de la Pasión, se atribuye a Vasco de la Zarza.
Se trata del elemento más solemne del conjunto defensivo. Presenta dos
inmensas torres unidas en su parte superior por un espectacular puente, único
entre las murallas europeas y cuya función primordial fue la de reforzar la
protección de la puerta. A sus costados sobresalen dos mensulones, que servían
de apoyo para un cadalso de madera desmontable o como pieza del puente levadizo.
Hubo además otros complementos defensivos hoy desaparecidos, como el foso o
cava y la barbacana, barrera de poca altura que servía para impedir que las máquinas
de guerra rodantes se pudieran acercar a los muros y para dificultar las labores
de zapa de los sitiadores.
Esta puerta ha sido restaurada en numerosas ocasiones. La restauración
de 1907, obra de Repullés, dotó al conjunto de unas almenas que nunca tuvo y
que imitan a las de la Puerta de San Vicente.
En la mentalidad colectiva medieval las puertas simbolizan franqueza,
alianza entre quienes vienen de fuera y quienes viven dentro. También
significan peligro y vulnerabilidad, por ser el contacto con el mundo exterior.
Desde el siglo XIII está documentada la existencia de los mercados
Grande y Chico. Ambas plazas contaban con soportales con el objeto de facilitar
las actividades comerciales. En 1518, en el Grande se sustituyeron los pilares
de madera por otros de piedra.
Estas plazas tenían como principal razón de ser el realizar en ellas el
mercado semanal donde se intercambiaban productos de primera necesidad a la vez
que se vendían mercancías venidas de lejos. Durante muchos años los reyes
concedieron a Ávila el privilegio de tener mercado franco. Desde la baja Edad
Media en estas plazas y en el coso de San Vicente, se celebraban las corridas de
toros, para lo cual se montaban unas talanqueras de madera y se alquilaban los
balcones de las casas particulares. También se organizaron en ellas festejos y
celebraciones extraordinarias, tales como la recepción ofrecida al Emperador
Carlos V en 1534 (Mercado Grande) o la decapitación en 1591 del noble Don Diego
de Bracamonte acusado de distribuir en la ciudad unos panfletos anónimos contra
la política fiscal de Felipe II (Mercado Chico).
A finales del siglo XV se instalaban frente a la iglesia de San Pedro los
tablados donde, bajo la presidencia de Torquemada, la Inquisición celebraba sus
Autos de Fe contra los judeoconversos. En el lienzo sur de Ávila, se alza la torre octogonal de Santiago a cuyo alrededor se acurrucan las casas del arrabal del mismo nombre. La iglesia actual es del siglo XVI pero conserva elementos de una románica anterior que tuvo gran importancia en el Ávila medieval: según la tradición allí se enterraron algunos de los adalides más importantes de la ciudad como Nalvillos, el que casó con Aja Galiana, o como Gómez Ximeno, vencedor de 25 batallas contra la morisma. Era la sede de la poderosa Orden de Santiago (todavía se conserva la tribuna desde la que oían misa los caballeros de la Orden que se hallaban en prisión) por lo que abundan las conchas en todo el edificio. A pesar de estar dedicada a Santiago matamoros, era la iglesia que señoreaba la morería. Efectivamente, en este soleado barrio se fueron asentando a la largo de la Baja Edad Media los mudéjares abulenses, quienes compartieron vecindad con los campesinos que se trasladaban a vivir en la ciudad y cultivaban las huertas cercanas. Los mudéjares (musulmanes que vivían en territorio gobernado por cristianos) eran laboriosos y pacíficos. Se dedicaban a las actividades de la construcción (alarifes, carpinteros...) y al pequeño comercio.
Esta basílica, dedicada a los hermanos Vicente, Sabina y Cristeta, que
sufrieron martirio en el siglo IV, se levanta sobre una cripta que salva el
desnivel de su emplazamiento. Claro exponente de la transición del románico al
gótico. Se levantó entre los siglos XII y XIIII.. Es notable la puerta oeste,
conocida como de la Gloria, con un parteluz dedicado a la figura de Cristo y
labradas arquivoltas en las que se representa a los apóstoles y en cuyo tímpano
se narra la parábola de Lázaro y el rico Epulón. En el interior destaca el
cenotafio de piedra blanca dedicado a los mártires, donde se narran por medio
de relieves, escenas de la huida y martirio de estos hermanos.
Humberto Eco, dice de estos relieves que son el primer comic de la
humanidad.
El interior está divida en tres naves, cuenta con colección de
capiteles y grandes arcos de medio punto. La puerta principal, está decorada
con arquivoltas que descansan sobre capiteles historiados.
Destaca el sepulcro de alabastro de San Segundo, realizado por Juan de
Juni en el año 1519. Cuenta le leyenda que si una persona introduce un pañuelo
en este sepulcro el día 2 de mayo, su fiesta, y formula tres deseos, uno de
ellos le será concedido.
La estructura actual es la de una iglesia románica con planta de cruz
latina, tres ábsides, tres naves, tres puerta y Cimborrio – el número tres
representa a la Stma. Trinidad- Las achadas poseen elegantes portadas con
arquivoltas, típicas del románico abulense. RUTA TERESIANA Iglesia de la Santa
Del convento destaca el pequeño claustro cuadrado, y de la iglesia,
tanto su disposición, ya que se levanta sobre una antigua cripta, como su
fachada, que repite el triple arco de entrada característico de la orden
carmelita. Se adorna con el escudo del conde-duque de Olivares, patrono del
convento y los de la familia de la santa, el Carmelo y la Academia de
Intendencia.
En el retablo mayo, la imagen de la Santa y el Cristo atado a la columna
son obra de Gregorio Fernández, el gran escultor del barroco castellano, lo que
añade valor artístico al interés espiritual que posee este templo. Monasterio de la Encarnación:
Se trata del convento donde ingresó la joven Teresa como novicia del
Carmelo Calzado en 1535. El edificio, construido sobre un antiguo osario judío,
fue inaugurado el 4 de abril de 1515, el mismo día en el que la santa recibió
el bautismo.
Cuando la joven ingresó en la orden del Carmen, el monasterio contaba
con muchos bienes y, al igual que en otros conventos, la vida monacal no era
rigurosa y existían diferencias sociales muy acusadas entre las monjas.
Una extraña enfermedad apartó a santa Teresa del convento y la llevó a
un curandera del pueblo de Becedas, quien casi termina con su vida. Regresó a
Ávila, donde entró en coma y la dieron por muerta. Su padre don Alonso evitó
que la enterraran.
En 1562 salió del monasterio para fundar su primer convento, volviendo
nueve años después ante el descontento de las carmelitas, quienes no la querían
como priora.
En este monasterio, Teresa de Jesús recibió los consejos de Francisco
de Borja, Juan de la Cruz y Pedro de Alcántara. Además, aquí preparó la
reforma del Carmelo y tuvieron lugar algunas de sus más importantes
experiencias místicas.
La fachada actual del monasterio de la Encarnación es la misma que
conoció la santa, mientras que la iglesia barroca, modificada en 1740, conserva
en su interior los primitivos coros, la puerta, el confesionario, la antigua
ventana del comulgatorio y la celda de santa Teresa, en la capilla de la
Transverberación. Convento de San José:
La hermana de santa Teresa, doña Juana de Ahumada, y el marido de ésta,
don Juan de Ovalle, compraron dos modestas casas de adobe, donde la santa inició
en secreto la primera fundación de carmelitas descalzas, cuya capilla levantaría
con sus propias manos.
En su interior, el visitante puede contemplar las antiguas dependencias
conventuales, que reflejan perfectamente el ideal monástico de santa Teresa.
La iglesia actual, construida en el año 1610 por el arquitecto Francisco
de Mora en estilo herreriano, alberga los sepulcros orantes de alabastro
pertenecientes a los señores de Guilladas y al obispo Mendoza.
Merece la pena detenerse en el museo anexo para observar los objetos
personales de la santa, la reproducción de su celda y un gran lienzo de Zurbarán,
en el que aparece representado san Francisco. Convento de Ntra. Sra. de Gracia:
Este convento fue el antiguo colegio de agustinas, fundado por doña
Mencia López en 1509, donde santa Teresa ingresó a los 16 años (1531) por
determinación de su padre don Alonso. Aquí permaneció durante año y medio
bajo la tutela de Maria de Briceño, quien influiría decisivamente en su futura
vocación religiosa.
En la actualidad se puede visitar la pequeña capilla, donde es posible
ver el sencillo y austero coro, el confesionario, la grada y el comulgatorio
utilizados por la joven Teresa; y en la cabecera, un magnífico retablo
plateresco, obra de Juan Rodríguez y Lucas Giraldo escoltado lateralmente por
los enterramientos de Pedro Dávila y sus padres. Iglesia de S. Juan Bautista.
En este templo se conserva la pila gótica de granito del siglo XV donde
fue bautizada santa Teresa el día 7 de abril de 1515.
La iglesia de San Juan Bautista, de estilo románico en sus orígenes, se
reconstruyó a finales del siglo XV; cien años más tarde se levantó su
cabecera. En el atrio, y a campana repicada, se reunía el Concejo abulense
hasta que en el siglo XVI se edificaron las casas del Ayuntamiento. Aquí también
sería bautizado el gran polifonista
abulense Tomás Luis de Victoria. Palacio de los Dávila:
El mayor de los palacios abulenses, y quizá el más representativo de la
ciudad, fue construido con materiales idénticos a los de la muralla, de
poderosa mampostería, aparejada a la manera ciclópea. Consta de cuatro
palacios añadidos en épocas sucesivas y pertenece al importante linaje de los
Dávila, descendientes de Esteban Domingo, fundador de la dinastía de los Trece
Roeles. Honran su pasado títulos como el condado del Risco, el marquesado de
las Navas, el señorío de Villafranca y otros.
Las fachadas orientadas al norte, construidas entre los siglos XIV y XV,
presentan puertas de medio punto de alargadas dovelas, protegidas por matacanes
y coronados por meriones aspillerados. Sobre la puerta se sitúa un alto
relieve, que alude al origen del blasón concedido a Hernán Pérez Dávila,
ganador del estandarte de los Trece Roeles en la batalla de Ronda contra los árabes.
A la derecha de la puerta una elegante ventana renacentista con frontón
triangular blasonado lleva la inscripción: “Donde
una puerta se cierra, otra se abre”.
Este palacio gótico renacentista, construido a principios del siglo XVI
con aparejo de sillería y mampostería sobre la antigua plaza de los Cepeda, es
el más espectacular de los bastiones abulenses. En uno de sus extremos se alza
un macizo torreón de planta cuadrada, con atalayas aspilleradas sobre las
cuatro esquinas y matacán en la puerta de acceso, sostenido sobre arquería
decorada con sarta de bolas.
Su puerta de medio punto y alargadas dovelas se enmarcan bajo un amplio
alfiz, adornado con blasones. En el interior esconde un bello patio de arcos
escarzanos, al que se accede por una magnifica escalinata gótica. Actualmente
es la sede de la Diputación Provincial.
La mansión de los Superunda, edificada durante la segunda mitad del
siglo XVI en estilo renacentista, constituye el más italianizante de los
palacios de Ávila, por el gran parecido que guarda con los edificios de la
ciudad de Florencia.
El exterior diseñado en piedra de granito gris, posee una escueta
fachada rectilínea y dos torres de escasa altura con fines puramente
ornamentales. Sobre los dinteles de los balcones se ubican los escudos de armas
y el patio interior está ornamentado con columnas de orden dórico.
La mansión fue residencia del pintor italiano Guido Caprotti, quien
rescató los artesonados mudéjares de los salones.
Situada junto a la mansión de los Superunda, su estilo corresponde a la
transición gótico renacentista de la primera mitad del siglo XVI.
Su composición exterior, de mampostería espléndida ornamentación,
presenta el clásico portón abulense de grandes dovelas enmarcado con elegante
alfiz y escudos en las enjutas.
Este bello palacio renacentista, situado en la plaza de la Santa, posee
la fachada más noble de la ciudad. Se construyó en piedra de sillería para
que fuera la residencia de D. Blasco Núñez de Vela, primer virrey del Perú,
decapitado en la batalla de Iñaquitos. En dicha contienda impuso el
lema: “A quien más vela, todo se le releva” Fue padrino de bautismo de
santa Teresa en 1515 y junto a él murió el hermano de ésta don Antonio de
Cepeda.
Los aspectos más interesantes de este edificio, que actualmente acoge el
palacio de Justicia, son la puerta renacentista, escoltada por columnas
blasonadas y que se rematan con flameros y grandes ventanas, y el amplio zaguán
de acceso al patio interior, compuesto por dos órdenes de columnas dóricas.
|
|